¿Problemas de liquidez?

15 de febrero de 2017

¿Problemas de liquidez?

Los problemas de liquidez son más comunes de lo que se pueda pensar, y no están siempre relacionados con problemas de solvencia. El no disponer de efectivo para afrontar pagos puede ocurrirle a personas y empresas en cualquier situación.

De hecho, la liquidez y la solvencia son dos conceptos que no tienen por qué ir necesariamente relacionados. La liquidez es la capacidad de hacer frente a las obligaciones de pago que se presentan a corto plazo, mientras que la solvencia es la capacidad de hacer frente a obligaciones a largo plazo.
Esto significa que una persona o una empresa puede ser solvente, es decir, disponer de activos, y al mismo tiempo, encontrarse en dificultades para poder pagar en un momento determinado.

Ante la falta de liquidez, en muchas ocasiones se tiene que recurrir a la venta de algún activo, normalmente, a un precio más bajo al real, puesto que la urgencia por obtener el dinero no ofrece demasiado margen a la negociación.

Por eso, ante problemas de liquidez, es preferible buscar otra clase de soluciones, como la financiación mediante algún tipo de crédito.

En la economía familiar las cosas no son muy distintas. Cuando surge la necesidad de afrontar un pago y no hay dinero, una solución bastante común es la venta de objetos que ya no se utilizan en alguna de las plataformas de segunda mano que pueden encontrarse en la red, pero esta no es una solución a medio o largo plazo.

Antes o después, la colección de objetos de valor irá disminuyendo, y además, éstos se habrán liquidado a unos precios mucho menores que los que se podría haber obtenido por ellos si la venta no hubiese sido tan precipitada.

La necesidad de dinero rápido siempre condiciona una venta, así que los problemas de liquidez deberían solucionarse por otras vías si no se quiere que este problema termine por desvalorizar tu empresa o tu patrimonio.

La solicitud de una línea de crédito es la mejor solución para una compañía que tenga problemas de liquidez, ya que le permite disponer de efectivo de forma permanente sin tener que comprometer con ello ninguno de sus activos.

En cuanto a las economías familiares, los mini créditos son herramientas financieras creadas específicamente para este fin. Al tratarse de pequeños créditos a liquidar en 30 días, facilitan la solución de situaciones puntuales sin que haya que involucrarse en pagos a largo plazo que puedan desequilibrar las finanzas domésticas.

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